
Mi hobby más perfecto juega con el tiempo. Cuando sacas una foto sentís el disparo, el ruido del flash y tenés la percepción de capturar un instante para siempre, sin darte cuenta que es ese preciso instante el que perdés al mirar el entorno por una pantalla. Momentos únicos e irrepetibles perdidos in vivo por nuestros ojos, captados por un complejo de lentes, almacenados en memorias virtuales, creadas por el hombre, para el hombre. El tiempo no se captura, nunca se detiene, solamente la imagen, y ese soplo no existe en vos, que elegís mirar por un visor porque de esa forma te resulta mas fácil eludir la realidad. Subir contrastes, bajar la luz, cambiar el fondo, cortar, pegar, resolarizar, eliminar ojos rojos, artimañas irreales que pintan un mundo tendiente a tus deseos utópicos de verdad. Y perdemos, perdemos esos segundos, el vuelo de un pájaro, un imperfecto crepúsculo, una ola al romper en el mar, una flor única abriéndose, un rayo de sol en paredes de ventanas, una imagen tuya mojando la manga de un viejo sweater con una lagrima. La foto mas linda es la más triste, refleja tu alma en blanco y negro, volver al pasado a través de esas imágenes debilita los corazones y los nuestros no toleran mas debilidades.


