Me gusta el numero cinco, es un numero redondo, fácil para sumar, fácil para restar y además es el día que nací, nací en un día redondo, genial. Pero el cinco no es mi número de la suerte, simplemente me gusta. Cuando tengo que elegir un número, elijo el veinticuatro. Veinticuatro, las horas que tiene un día, el número del boleto del colectivo, las fechas más importantes, y otras cosas que ya ni recuerdo. Toda una trayectoria con ese numero, el dilema, todavía no decido si es de buena o mala suerte. Después está el trece, ese no me gusta en lo más mínimo, no tolero los números terminados en tres, muy impar para mi gusto. Números, números, números, no hay margen de error cuando hablamos de números, no hay libre interpretación, es sencillo, es así para mi y para todos, en cambio las palabras, ellas son ambiguas, yo digo una cosa, vos entendés otra, incluso al leer esto, qué es lo que quise decir? Qué es lo que entendiste? Números, perfectos en todo su detestable esplendor.
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