En la jaula de las locas nos encontramos otra vez. Figuritas repetidas, historias archivadas que salen a relucir, historias nuevas con un presente feliz. Un rejunte de emociones, situaciones incoherentes, mis ganas de nada, ruido, tumulto, licores, humo y los condimentos que suelen acompañar el pernote, esos que queman el presente, haciendo un rewind en la memoria, y todo va muy rápido, los movimientos, las caras, los cuerpos, de repente estas acá, de repente estas allá, con una, con dos, con tres personas, y te reís, después lloras, después insultas y volves a cantar. Diría, hasta que punto pasa de ser algo normal a ser realmente bizarro, enfermo y adictivo. Pensando de un tiempo hasta acá, llegue a la conclusión de que lo que te gusta, te fascina, te excita y te hace seguir, es el dolor. Vas sin frenos pendiente abajo. Y así sigue la historia, a veces me pregunto cuando llegara el final.
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