miércoles, 29 de julio de 2009

Cuento.

Y dijo todo sin decir nada, lo dijo con sus ojos, con su hermosa mirada, esa que siempre pensé: Asesina. Claro está, no me equivoque. Como una nereida, una diosa mitológica, eligió a sus antojos los placeres más profundos, y sin escatimar en romper algunas almas lo disfruto, y cuando quiso, por supuesto, los dejo. Nadie se resiste a sus encantos de ninfa del mar y muchos han osado de atentar contra su divina integridad. Esta es la historia de una mujer que se creyó este cuento de diosa inmortal, un día jugo a ser sansón y de tener lo que quiso a quedarse sola paso. Pero no te preocupes princesa, un día vas a entender que lo que a vos te falta es crecer, así que no te lamentes, porque al que juega a veces también le toca perder.

2 comentarios:

Niklas Gucci dijo...

Ja! ame este!

Me hizo acordar a uno q escibi (y no, no esta en el blog) asi q te lo presto:

"Como una oruga crecen, se hacen más fuerte, más agrandados, más felices en su mundo de hojas.
Luego se fijan metas y se creen más, se hacen de un carácter más hosco y más duros como una crisálida.
Quizás no lo sospechen, ni lo piensen en sus cabecitas de odio, pero el día que desplieguen sus alas, solo podrán ser felices un solo día, porque su vuelo se caerá en picada, y sufrirán, y se odiarán, y morirán, solos, en su mundo de hojas, en su mundo de odio."

Neeet. dijo...

jaja algo asi! :P